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Habanos y protocolo, formalidades de su consumo

Los Habanos están de moda en la actualidad. Han reemplazado a los cigarrillos como elemento de status, prestigio y poder. Además, la gente está prefiriendo fumar este producto que es totalmente natural, ya que sólo se utilizan hojas de tabaco en su composición y no contiene ningún elemento químico.

Es importante señalar que cuando nos referimos a ellos como Habanos, estamos definiendo a los mismos como los elaborados en Cuba con tabaco cubano del mejor (el cosechado en la Provincia de Pinar del Río, en la zona de Vuelta Abajo). Cigarros, confeccionados en otros lugares (República Dominicana, Nicaragua, México, España, etc.) pueden ser llamados puros o cigarros, nunca Habanos, ya que este nombre es una denominación de origen, tal como Scotch es a los whiskies elaborados en Escocia.

En este sentido, un reciente número de la influyente revista norteamericana “Smoke”citó en un artículo que Cuba es a los Habanos, lo que Francia a los vinos, Suiza a los relojes de precisión y Escocia a los Whiskies de malta: el standard mediante el cual son juzgados todos los productos similares en sus respectivas categorías.

Hemos observado que en el transcurso de los últimos 5 años se están incorporando nuevos consumidores de Habanos a los ya tradicionales encumbrados hombres de negocios muy afectos a ellos. Entre estos noveles partidarios de fumar Habanos se hallan un gran número de fumadores de cigarrillos que desean morigerar la cantidad diaria y recurren a los Habanos como paliativo de esta situación: en vez de dos paquetes diarios el consumo promedio de Habanos es de dos por día.

Otros consumidores son las mujeres en general y los jóvenes de más de 25 años. Algunos de ellos, en encuestas realizadas han manifestado que se han iniciado fumando Habanos, sin pasar previamente por el cigarrillo. Por supuesto, hay cierta superposición de cada uno de estos segmentos con los otros.

Las mujeres, en particular, han crecido como público de un 5% en 2001 al 10% en la actualidad. No hay datos totalmente precisos, sino sondeos del mercado.

Por último, otro gran público que ha ingresado a fumar Habanos son los altos ejecutivos de primer y segundo nivel, debajo de las máximas autoridades de las empresas que reportan, directa o indirectamente a personajes clave del mundo de los negocios, los cuales son grandes fumadores de Habanos como, por ejemplo, Julio Werthein, Enrique Pescarmona, Luis Fernando Herrera, Juan y Sebastián Bagó, etc. que motivados por la afición de sus superiores y, tal vez, en muchos casos, convidados por los mismos, decidieron incorporarse al placer que el aroma y sabor inconfundibles de este producto cubano de altísima calidad (ya un icono de La Isla y una de sus principales industrias; la otra de magnitud es el turismo), elaborado artesanalmente por experimentados torcedores y en base a exigentes controles de producción. En realidad, como mencionó un periodista de una importante publicación extranjera, los grandes conocedores dicen que, contrario los cigarrillos, los Habanos no se fuman... se saborean.

Estas personas que ingresan al “maravilloso mundo de los Habanos”, se encuentran sin tener un conocimiento adecuado de qué tipo de Habanos fumar, cuándo hacerlo, y fundamentalmente cómo encenderlos y disfrutarlos.

La mayoría de las personas de buen nivel cultural y acostumbrados a reunirse por negocios o placer con gente de su nivel en cócteles, almuerzos, desayunos de trabajo, cenas, eventos, etc., conocen fehacientemente las reglas de comportamiento en esas reuniones sociales y como comportarse a la hora de compartir una mesa con amigos, colegas, clientes, etc. Saben bien las reglas protocolares de urbanidad que rigen su conducta y como conducirse, utilizar los cubiertos adecuados, cuáles son las copas correspondientes a los vinos blanco y tinto y la de agua, qué vino pedir para acompañar mejor tal o cual delicia culinaria, etc. etc. Sin embargo, como Argentina no es todavía un mercado maduro en lo que respecta al consumo de Habanos, quienes llevados por un genuino interés ingresan a probarlos y los incorporan a su consumo, en muchos casos no tienen una formación adecuada respecto de cómo integrarlos en su socialización en las diferentes reuniones en que participan.

Por cierto, hay ciertas reglas de protocolo que deben ser tenidas en cuenta por los que deseen iniciarse o se estén iniciando en su consumo y son las siguientes:

1) Los Habanos no se fuman en cualquier momento. Por lo general están muy vinculados con una circunstancia gastronómica y son los compañeros ideales de una buena sobremesa. Por lo tanto, no es adecuado fumarlos entre plato y plato de una comida,(almuerzo, cena, etc.) sino al final de la misma. Si no está en su casa u oficina , la manera más correcta de llevarlos es en una purera. Las hay de diversos tipos y materiales (para uno, dos, tres, o cuatro Habanos, de cuero, aluminio o gamuza, etc.)

2) También pueden disfrutarse en una reunión de tipo “Cocktail Party acompañando algún trago como un Destornillador, Bloody Mary, Daiquiri, Pisco Sour, Mojito, Cuba Libre, etc. o un buen Scotch o copa de Champagne, disfrutándolo simultáneamente mientras socializa con otras personas en este tipo de reunión, en el cual generalmente los asistentes se interrelacionan entre sí, sin estar sentados a una mesa. Obviamente, es regla de cortesía preguntar a los que estén sentados a su mesa o a aquellos que estén cerca suyo en una reunión si no les molesta que lo encienda. Aunque de un aroma excepcional, hay gente muy susceptible al humo, no acostumbrada a éste y es preferible contar con su permiso primero.

3) Además, es absolutamente indicado disfrutar de los Habanos en un desayuno de trabajo u hogareño. Más adelante me referiré a qué tipo de Habano es el más apto para este fin.

4) Al finalizar la comida (tanto desayuno, almuerzo o cena), después del postre, con el café, un cognac, copa de champagne, whisky, etc, o simplemente continuando con el vino que se estaba utilizando previamente, es el momento justo para encender un Habano e incorporarlo al placer de la charla con amigos o personas de negocios con quienes se haya decidido reunirse.

5) Primero hay que cortar el “gorro” este es el extremo de la parte que se introduce en los labios y que cierra el Habano por ese extremo, con una finalidad meramente decorativa. Para cortar el gorro existen diversos tipos de cortadores o guillotinas. Algunos, los consumidores más ortodoxos, prefieren hacerlo con un cortador que cercena este elemento totalmente, dejando toda la superficie de su diámetro disponible para la salida de humo al aspirar el Habano. Existen otros “despuntadoress” que cortan en forma de “v”. Hay quienes prefieren un sacabocado para tener un círculo de menor diámetro por el cual se aspira el humo y no la superficie total. Quienes así lo hacen se inclinan por estos métodos para contar con un gusto más suave que se produce al no llegar con total intensidad a la boca ya que el tiraje se realiza sólo a través de los alvéolos que quedan en la superficie que se liberó de parte del gorro.

6) Luego, sigue dentro del proceso ,cómo encenderlo. La forma más usual de prender un Habano que usan los que experimentados fumadores es “llamearlo” primero. Muchos, equivocadamente, debido a haberlo visto en numerosas películas de largometraje, lo encienden directamente en la boca. En los films esto sucede para acortar las tomas y dar más agilidad a la acción, pero un buen fumador llamea su Habano primero tomándolo en su mano no diestra y haciéndolo girar , a la par que lo va exponiendo a una buena llama de un encendedor apropiado (de gas, nunca de benzina, ya que esta última lo impregna de su olor contaminándolo y depreciando su sabor, o utilizando los típicos fósforos largos). Cuando la superficie que se enciende muestra un color negro intenso en toda su extensión, es momento de llevarlo a la boca y continuar dándole llama, rotándolo y continuando con su aspiración hasta que su humo creciente determine que se ha encendido por completo. Por último. Sople sobre la parte encendida para cerciorarse de que se ha encendido uniformemente.

7) Cómo fumarlo ( o deberíamos mejor decir, saborearlo). No inhale- no se trate de un cigarrillo- Aspire suavemente hasta que el humo llene la boca y permita que se regodee en sus papilas gustativas. relájese y saboree los sutiles sabores de la ligada de ese Habano. No deslice ni intente sacar la anilla, ya que corre el riesgo de rasgar la capa (hoja visible que encierra a las otras de la ligada –capote y tripa).

Se puede fumar un Habano con pleno disfrute probablemente hasta las tres cuartas partes de su tamaño. No se preocupe por la longitud y la suerte que corra la ceniza. No se debe golpear un Habano para sacudirle su ceniza, tal como se hace con el cigarrillo. Permita que la ceniza caiga por si misma, preferiblemente sobre un cenicero.

Cuando llegue el momento de la despedida, es decir cuando decidió no fumarlo más, no lo aplaste. Déjelo “morir dignamente” sobre un cenicero, como dicen quienes más conocen de este tema.

Es posible que el Habano se apague. Quienes no lo saben pueden llegar a pensar que no es de buena calidad. Aún los Habanos de altísima calidad, de las más famosas marcas, pueden y se van a apagar si no se los aspira continuadamente. Ejemplo: una persona que está hablando por espacio de alrededor de 10 minutos sin inhalar su humo, inevitablemente se apagará. Tengan en cuenta que no tiene ni papel ni componentes químicos; quienes fuman en pipa lo comprenderán más fácilmente ya que sucede lo mismo. Los expertos no guardan sus encendedores o caja de fósforos tan pronto lo encienden, sino que lo dejan a un costado por si, por las circunstancias descriptas, pudiera apagarse. No hay problema alguno en volver a encenderlo si se apagare. Pero primero retire toda la ceniza suelta o le resultará difícil volver a encenderlo.

8) Qué tipo de Habano fumar de acuerdo con cada sobremesa es fundamental a la hora de consumirlos. La regla básica es elegirlos de acuerdo con el tiempo que va a disponer para tal fin. Ej.: en un desayuno, ya sea en su casa o negocios fuera de ella, donde, tentativamente, va a ser corto, el mejor formato (o vitola, como se lo denomina técnicamente) es la “panetela”. tiene un cepo 26 (10,32 mm de diámetro) y 115 mm de longitud. Bastará un cuarto de hora par fumar esta obra de arte de un buen torcedor. Entre las alternativas posibles de destacan las panetelas de Cohiba (la marca más emblemática de Habanos, la única con un tercer proceso de fermentación), de sabor medio a fuerte y las “Joyitas” de Montecristo, marca de sabor fuerte. Nota: debido al calibre fino de este formato, siendo menor la superficie de aspiración que la de otras vitolas su sabor es más suave que otros formatos de cepos más gruesos de la misma marca.

En un almuerzo, de negocios, tal vez, con algo más de tiempo. Se hace recomendable una “mareva”, Habano de cepo 42 (16.67 mm de diámetro) y 129 mm de longitud. Es un Habano de dimensión muy equilibrada (no grande ni pequeño) muy adaptable a un sinnúmero de situaciones. Su duración es de aproximadamente 30 minutos. Ejemplos de esta vitola son el “Montecristo No 4” (que ostenta el honor de ser el formato de Habano más vendido en el mundo) y “Cohiba Siglo II”, de la Línea 1492 de esta legendaria marca. El sabor de los Montecristo es fuerte y el de la línea 1492 de Cohiba de tipo medio.

Otra opción más contundente , para disfrutar unos 45 minutos es el famoso formato denominado “robusto” por su forma ancha y no muy larga. Tiene un cepo 50 (19,84 mm de diámetro) y 124 mm de largo. Las limitaciones de tiempo de la vida moderna hacen que esta vitola sea la preferida por muchos experimentador fumadores. Ejemplos de esta vitola son un gran clásico de todos los tiempos: el “Partagás Serie D No 4” (de sabor definidamente fuerte), el sofisticado “Robusto de Cohiba”, (de gusto medianamente fuerte), el espléndido “Epicure No 2”, de Hoyo de Monterrey y el “Robusto” (ed. Limitada) de Romeo y Julieta. Estas últimas dos marcas son de sabor suave, en base a ligadas especiales. En el caso de las ediciones limitadas, como el ejemplo que mencioné de la vitola “Robusto” de Romeo y Julieta, su capa (es decir la hoja visible del Habano es de color más oscura y están especialmente seleccionadas en ese sentido; cuentan con un aroma y sabor que lo diferencian de las versiones standard.

En una cena donde tal vez se disponga de más tiempo , algo así como una hora o más, una excelente opción es la vitola conocida por su nombre de galera como Julieta No2. Su nombre varía de acuerdo con las marcas. Fue creada en honor de Sir Winston Churchill por la marca Romeo y Julieta cuando el estadista inglés visitó la Isla en 1946. En esta línea lleva el nombre “Churchill” y es un ícono entre los grandes fumadores. Tiene un cepo 47 (18,65 mm de diámetro) y 178 mm de longitud. Su degustación dura más de una hora. Esta versión en la línea Romeo y Julieta es de suave intensidad. Otras posibilidades de marcas que elaboran esta vitola son los “Espléndidos” de Cohiba (de sabor medio fuerte), los “Churchills” de Hoyo de Monterrey (sabor suave). Los “Churchills” de Luxe de Partagás (sabor fuerte) y los “Sir Winston” de H. Upmann (sabor fuerte).

Esta vitola (Julieta No2 dos ) es de calibre grueso. Entre opciones de calibre medio se encuentra la “Dalia”, cuyas dimensiones son: cepo 43 (17,07 mm de diámetro) y 170 mm de longitud. Exponentes de esta versión son la prestigiosa vitola “Siglo V”, de la línea 1492 de Cohiba (sabor medio) y el mítico “Partagás 8-9-8”. Su nombre lo debe a la disposición de estos Habanos en la caja de 25 unidades, formada por 3 hileras de 8,9 y 8 Habanos. Estos Partagás, fieles ejemplos de su creador, el catalán Jaime Partagás, son decididamente fuertes.

Para quienes prefieran los calibres finos una posibilidad muy refinada lo constituyen los “Lanceros” de Cohiba, célebres por dos razones: ser una excelente opción de la más famosa marca de Habanos y más aún por ostentar el privilegio de ser los preferidos del líder cubano Fidel Castro. Son de cepo 38 (15,08 mm de diámetro) y 192mm de largo. Muy esbeltos y elegantes. También son los preferidos de D. Alejandro González Galeano, Embajador de Cuba en Argentina, sin lugar a dudas, dos grandes expertos en la materia. Otra excelente alternativa dentro de este formato son los Montecristo Especial de idéntica medidas, aunque con un sabor más fuerte, típico de la marca Montecristo. Ambos proporcionan una hora de gran placer.

Esisten una gran variedad de Habanos para cada momento, con diferentes formatos algunos no tan tradicionales como son las “Pirámides” (Ej.: “Montecristo No2”), las “Campanas” (Ej.: los “Belicosos” de Romeo y Julieta, ambos terminados en punta en el extremo que se inserta entre los labios, aunque de distinta longitud. Los doble –figurados como la línea Cuaba, con el extremo en punta por la parte que se introduce en la boca y el opuesto en forma de cono truncado, etc.

En otra oportunidad me referiré a estas vitolas y sus particularidades, como así también a los “maridajes”. Este neologismo que daría más de un dolor de cabeza a puristas del idioma Castellano, es el término moderno que se utiliza en este caso para amalgamar las distintas bebidas: Cognac, Whisky, Ron, Vino, Champagne, licores, etc. con el Habano más adecuado para acompañarlas. Su extensión da para una nota en sí misma sobre este tema... queda pendiente para una próxima ocasión.

Por Fernando Tejero

 
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