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Se
requieren cuatro de los
cinco sentidos a la hora
de elegir un Habano, o
los cinco si, como
algunos creen, se
considera que se puede
deducir algo al escuchar
el sonido de un puro al
palparlo cerca de sus
oídos.
La capa debe agradar a
la vista. Quizás usted
prefiera un color claro,
o quizás uno Maduro u
oscuro. De cualquier
manera, el color debe
ser uniforme en todo el
puro y la hoja de capa
debe tener cierto
brillo. No se preocupe
si aprecia alguna mancha
blanca o verde. Estos
son efectos naturales,
puntos de belleza si así
lo quiere, que
aparecieron durante los
procesos de crecimiento
o de curación. Ninguno
de ellos afecta la
calidad del puro.
Palpe el puro
suavemente,
presionándolo
ligeramente entre sus
dedos gordo e índice
para verificar su
estado. Lo debe notar
firme pero no duro al
tocarlo.
Disfrute de los aromas
que emanan de una hoja
bien curada, que siempre
constituye un anticipo
de los sabores que
posteriormente
disfrutará.
El sabor solo puede
evaluarse al fumar; todo
un reto si consideramos
que existen más de 220
puros distintos y 32
marcas diferentes de
Habanos, cada una con su
propio estilo.
A los que se inician, se
les aconseja
experimentar con alguna
vitola de referencia,
que exista en varias
marcas, tales como la
Mareva.
Comience con una de las
marcas de menor
fortaleza, su tienda de
puros le podrá aconsejar
sobre los diferentes
sabores.
Para los fumadores más
experimentados, la mejor
guía es la cantidad de
tiempo con que cuenten.
Recuerde que un Habano
de tripa larga se hace
de forma tal que su
sabor se intensifique
por etapas a medida que
usted lo fuma.
Sería una verdadera pena
abandonar un Habano,
antes de que haya tenido
tiempo de mostrar sus
verdaderas
características. Así que
seleccione una vitola
que usted tenga tiempo
suficiente de disfrutar
desde el principio hasta
el final. |