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El encendido
Aquí se aplican dos principios.

El primero de ellos es encender su puro con una llama inodora. Utilice siempre un encendedor de gas butano, un fósforo de madera o un pedazo de lámina de cedro.

Nunca utilice un encendedor de gasolina, un fósforo de cera o una vela porque su aroma se impregnará en el puro.

El segundo principio es tomarse su tiempo y realizar un buen encendido. No hay nada que pueda arruinar el disfrute de un Habano más rápido que un encendido insuficiente.

A continuación le ofrecemos un pequeño ritual para ayudarlo a que siempre lo realice en la forma correcta:

Mantenga la boquilla (parte por donde se enciende el puro) del puro a unos 90 grados de la llama y hágalo girar hasta que la superficie esté encendida de forma uniforme.

Coloque el puro entre sus labios y, a la vez que mantiene la llama a un centímetro de la boquilla del puro, aspire hasta que la llama llegue al puro. Continúe el proceso de rotación del puro.

Sople suavemente sobre la parte encendida del puro para comprobar que está encendido uniformemente.