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Hay un
número de problemas que
pueden surgir a la hora
de conservar sus
Habanos. Por ejemplo,
puede ocurrir que los
puros se tornen muy
húmedos o demasiado
secos.
Si se resecan es peor,
porque después de dos o
tres meses comenzarán a
perder su sabor, que
jamás volverán a
recuperar. A la hora de
humedecer los puros
secos, deberá hacerse
suavemente y por etapas
o de lo contrario
correrá el riesgo de que
la capa se cuartee
cuando las hojas
absorban la humedad.
La exposición prolongada
a la humedad puede hacer
a que el tabaco se
pudra, pero lo más
probable es que aparezca
el moho. Se trata de un
moho blanco, color
talco, que aparece de
forma natural cuando se
somete a un Habano a un
incremento súbito en la
humedad. Esto es señal
de que el puro está vivo
y en buen estado. Se
debe eliminar ese moho
con un cepillo.
Lo peor de todo es el
insecto llamado
lasioderma serricorne.
Afecta al tabaco,
perforando la capa y
hace que sea imposible
fumarlo. Por fortuna las
afecciones no ocurren a
menudo. Sin embargo la
mejor prevención es
nunca permitir que la
temperatura de su
humidor sobrepase los
18°C.
La única solución es
colocar la caja afectada
en un congelador y
dejarlo allí durante
cuatro días. Esto no
salvará los puros
dañados pero sí matará a
todos los gorgojos y
salvará los puros que
aún no hayan atraído la
atención de los
insectos. |