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La marca fue
registrada en 1932 por Martínez
y Cía. Su imagen se destaca como
una de las joyas de la
litografía cubana de la época.
Se podría decir que Homero
inmortalizó a Troya, pero
Martínez y Cía llevó el nombre
de esa ciudad, finalmente
conquistada por los griegos, a
la boca de los fumadores.
El aroma es agradable, y cautiva
a fumadores y no fumadores por
igual. Sale en varias vitolas
pero en general es un Habano de
calibre mediano y quizás por
aquello de la guerra, Troya
siempre arde bien. |